Cada uno de los puntos se explicará en más detalle cada semana. Por tanto, hoy tocaremos el punto número 8: “Todo se comunica y todos participan en el éxito de la marca.“.
“Embajadores de la empresa”, mucho se menciona esta frase y, sin embargo, ¿cuántas empresas realmente implementan y desarrollan una cultura interna de marca y lealtad? No, no me refiero a incrementar sueldos, sino a derribar los silos y todo el burocratismo que se puede encontrar dentro de una empresa misma.
El CMO debe preocuparse porque, antes de lanzar un nuevo producto o una nueva campaña, todo el personal que va a ser involucrado en la misma debe estar consciente de y comprender los objetivos que se persiguen.
Es muy fácil decir que se cuida este aspecto, ¿cuántas veces has llegado a un hotel, restaurante, tienda, lugar o llamado telefónicamente en respuesta a una campaña y te encuentras con la problemática de que la persona que te atiende no sabe de qué hablas, no sabe cómo resolver tu cuestionamiento o, ya de plano, indica que no tienen ese producto o servicio disponible?
Acciones como éstas sólo dañan la imagen de la marca y de la empresa. Por esta razón es muy importante involucrar a todos para comunicar lo que se realizará, desde los procesos de producción hasta los socios del canal.
Para ello, el CMO debe recurrir a lo que se conoce como Marketing Integrado, que viene de la mano de Comunicaciones Integradas de Marketing. Con estas actividades nos aseguramos que el mensaje que se desea comunicar, con diferentes contenidos, llega a los respectivos receptores, sean éstos internos o externos.

El gráfico arriba nos muestra la forma en que el Marketing Integrado involucra a diferentes actores, tanto internos como externos, en su esfuerzo para que la promesa de la marca llegue en forma correcta al mercado o consumidor final.
Se presentan dos tipos de proveedores, ya que los internos son aquellas agencias y profesionistas independientes que ayudan en el establecimiento o desarrollo de algunas actividades de la empresa. Por el otro lado, los externos son aquellos fabricantes o prestadores de servicios que nos ofrecen materia prima o transporte, por mencionar sólo algunos.
Es aquí donde “Embajadores de la empresa” toma un papel muy importante, ya que si un ejecutivo, por ejemplo, no está informado de que se ha lanzado un producto hace un par de días, podría representar mal a la empresa y la marca si le llegasen a entrevistar solicitándole comparta los objetivos que se persiguen.
El Marketing Integrado, entonces, involucra los siguientes aspectos:
A los departamentos y empleados se les debe capacitar, en el sentido de que estén enterados de la promesa de marca que se intenta transmitir al mercado. Debe despertarse el orgullo de ser parte de la empresa para informar o dar respuesta a peticiones que los clientes planteen en cualquier punto de venta o a través de cualquier medio de contacto. Esto lo podemos encontrar en empleados de empresas como Microsoft, Coca Cola y ETN, por mencionar algunas empresas de diferentes industrias. ETN, de las tres mencionadas, es la que cuenta con personal mejor enfocado a este objetivo.
Normalmente, las empresas suelen enfocarse a las contrataciones basándose en la personalidad y conducta… y dejan a un lado las habilidades. Una práctica muy mala, ya que la personalidad y conducta son factores que pueden modificarse, algo que no puede hacerse con las habilidades y la experiencia. Estas contrataciones son las que, de una u otra forma, generan la cultura corporativa y afectan en el esfuerzo de transmitirla al mercado o a nuestros clientes.
Y aquí es donde entran los proveedores que consideramos “internos”. ¿Los cursos de capacitación o introducción a la empresa son correctamente aplicados? ¿Los empleados se mantienen comunicados en forma frecuente sobre el acontecer de la empresa? ¿Se tiene bien definido el rol de la empresa dentro de la sociedad?
Las empresas que cuentan con una bien cimentada cultura corporativa son aquellas que suelen estar en los primeros niveles dentro de su industria. Y es fácil verlo así pues la unión interna de sus empleados y el ambiente en que conviven es el combustible que la lleva cada vez más arriba.
Aquí tratamos de crear experiencias positivas a los usuarios o consumidores de nuestra marca en cualquier punto de contacto sea éste en un espacio físico (por ejemplo en una sucursal o local comercial) o virtual (en internet).
Para ello, requerimos de una interacción adecuada con el personal ejecutivo, el departamento de ventas, los proveedores de servicio (como investigación de mercados, relaciones públicas, call-centers, entre otros) y los empleados mismos de la empresa.
Importante es comprender que la mezcla de marketing debe enfocarse a crear y proteger el valor de la marca. Por ejemplo, si la marca se posiciona como un producto premium, es fácil comprender que las rebajas, ofertas de temporada, canales de bajo nivel, impresos de baja creatividad o calidad quedan descartados.
El brand marketing se enfoca a crear la impresión correcta en el prospecto o mercado. Todo ello dentro un proceso que identifica, desarrolla y entrega la imagen o identidad correcta de una empresa, producto, servicio, bien, persona o marca.
Aquí se debe tener cuidado, ya que la mayoría de las empresas se enfocan a los últimos pasos o fases del brand marketing, es decir, en la creación de un sitio o la inserción de un anuncio impreso en una revista, por ejemplo, dejando de lado las fases previas que son las más importantes.
No nos debe extrañar, pues hoy en día lo más que se hace del marketing es “crear ruido”, implicando que el enfoque lo orientan a acciones para promoción dentro de las Pes de marketing. Será importante, entonces, detectar la mejor forma de posicionar a la marca dentro de nuestros clientes y, sobre todo, la forma de posicionarla entre nuestro propio personal para que sean los “embajadores” tanto de la empresa como de la marca.
Hablar de este tema me hace recordar aquél problema que se origina con algunas agencias. Antes, debo aclarar que las agencias (proveedores) que nos apoyan deben respaldar a la marca como si fueran un empleado de nuestra empresa. Resulta confuso el conocer que existen marcas que son manejadas por agencias y que éstas últimas, en lugar de apoyar a la marca con el consumo y explicación de sus valores, la desprestigian consumiendo… ¡la marca de la competencia!
Como gerente de marketing (o CMO), ¿qué dirías si uno de tus más cercanos colaboradores consumiera el producto de la competencia en lugar del que su empresa produce?… entonces es claro que tampoco se puede permitir a los proveedores, ¿no es así? (sobre todo que a éstos se les paga… y bastante bien).
El direct, digital y customer relationship marketing se enfocan a crear relaciones con el cliente. Es aquí de donde depende en gran medida el éxito o fracaso de la marca para posicionarse en la forma esperada.
Resulta complicado entender cómo la mayoría de las medianas y pequeñas empresas tratan a toda costa de invertir muy poco en sus marcas, esperando contratar servicios a un costo casi regalado. Y la mayoría de las veces lo consiguen… pero los resultados son muy malos para su marca o negocio, con la calidad tan baja que esos costos implican.
En conjunto, estas tres disciplinas deben reforzar y resaltar los esfuerzos de marketing para incrementar el valor de la marca. Funcionando en forma separada lo único que se logra son discrepancias en la forma de llegar a prospectos y, por qué no, a clientes actuales.
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Como podemos ver, comunicar y participar es una actividad importante que debe iniciar dentro de nuestras instalaciones mismas. Es inmaduro guardar la información como si fuese secreto de estado cuando simplemente se está estableciendo una táctica o estrategia de medios.
La empresa debe ser como un barco, dando a entender que todos deben saber a qué puerto se dirigen y las funciones que cada integrante debe desarrollar para mantener el rumbo, velocidad e ímpetu.
Los diez artículos sobre las funciones del CMO:
Publicado en Octubre 28, 2008
Actualizado en Septiembre 21, 2026
Each point will be explored in greater depth week by week. Today we focus on point number eight: “Everything communicates, and everyone contributes to the success of the brand.”
The notion of “Company ambassadors” has been widely discussed, yet few organizations truly succeed in embedding and cultivating an internal culture of brand loyalty. This is not about raising salaries; it is about dismantling silos and cutting through the bureaucracy that often suffocates organizations from within.
A Chief Marketing Officer must ensure that, before a new product or campaign is launched, every member of the organization involved understands the objectives being pursued.
It is easy to claim this is being managed, but how often have you arrived at a hotel, restaurant, store, or called in response to a campaign, only to discover that the person attending you has no idea what you are referring to, cannot resolve your request, or simply states that the product or service is unavailable?
Such actions erode the image of both the brand and the company. This is why it is essential to involve everyone in communicating what is being undertaken—from production processes to channel partners.
To achieve this, the CMO must rely on Integrated Marketing, closely aligned with Integrated Marketing Communications. These activities ensure that the intended message, expressed through different forms of content, reaches the right audiences—internal and external alike.

The diagram above illustrates how Integrated Marketing engages multiple stakeholders, both inside and outside the organization, to ensure that the brand promise reaches the market and the end consumer effectively.
Two types of providers are involved. Internal providers include agencies and independent professionals who support the establishment or development of specific company activities. External providers are manufacturers or service partners who supply raw materials, logistics, or other essential inputs.
This is where “Company ambassadors” become critical. If an executive is unaware that a product was launched just days earlier, they risk misrepresenting the company and the brand when asked to articulate its objectives.
Integrated Marketing therefore encompasses the following dimensions:
Departments and employees must be trained to understand the brand promise being conveyed to the market. Pride in belonging to the company must be instilled, enabling staff to inform or respond to customer requests at any point of sale or through any contact channel. This is evident in companies such as Microsoft, Coca Cola, and ETN, from different industries. Of the three, ETN stands out for having personnel most clearly aligned with this objective.
Too often, companies base hiring decisions on personality and behavior, neglecting skills. This is a flawed practice: personality and behavior can be shaped, but skills and experience cannot. Hiring decisions of this kind inevitably shape corporate culture and influence how effectively it is transmitted to the market and to customers.
This is where “internal providers” play a role. Are training and induction programs properly applied? Are employees regularly informed about developments within the company? Is the company’s role in society clearly defined?
Organizations with a well‑established corporate culture are typically those at the forefront of their industries. The reason is clear: the unity of employees and the environment in which they collaborate is the fuel that propels them upward.
The goal is to create positive experiences for users or consumers at every point of contact, whether physical (a branch or retail store) or virtual (online).
This requires effective interaction with executives, sales teams, service providers (such as market research, public relations, call centers), and employees themselves.
The marketing mix must be directed toward building and protecting brand value. For example, if the brand is positioned as premium, discounts, seasonal offers, low‑tier channels, or low‑quality creative materials are inconsistent with that positioning.
Brand marketing is about shaping the right impression in the minds of prospects and markets. It is a process that identifies, develops, and delivers the appropriate image or identity of a company, product, service, asset, person, or brand.
The challenge is that many companies focus only on the final phases—such as building a website or placing an ad in a magazine—while neglecting the earlier, more critical stages.
Today, much of marketing is reduced to “noise,” with emphasis placed on promotional tactics within the traditional Ps of marketing. What truly matters is identifying the best way to position the brand with clients and, equally important, positioning it among employees so they become ambassadors of both the company and the brand.
This recalls a recurring issue with agencies. Providers that support us must champion the brand as if they were employees of the company. Yet it is not uncommon to find agencies that, instead of reinforcing the brand and its values, undermine it by consuming… the competitor’s product.
As a marketing leader, what would you say if one of your closest collaborators consumed the competitor’s product instead of your own? Clearly, the same principle applies to providers—especially when they are being paid, and paid well.
Direct, digital, and customer relationship marketing are about building relationships with customers. The success or failure of the brand in achieving its intended positioning depends heavily on these disciplines.
It is difficult to understand why so many small and medium‑sized companies insist on investing as little as possible in their brands, seeking services at bargain‑basement prices. They often succeed in finding such deals, but the results are predictably poor, with quality sacrificed to cost.
Together, these three disciplines must reinforce and amplify marketing efforts to enhance brand value. When they operate in isolation, the result is inconsistency in reaching prospects and even existing customers.
Communication and participation must begin within the organization itself. Treating information as if it were a state secret is immature when what is being defined is simply a media tactic or strategy.
The company must be like a ship: everyone must know the destination port and the role they play in maintaining course, speed, and momentum.
Los diez artículos sobre las funciones del CMO:
Published on October 28, 2008
Updated on September 2026, 2026